viernes, 23 de mayo de 2008

Las apariencias engañan

Hace unas semanas un antiguo compañero de trabajo me envió uno de esos correos electrónicos que muchos recibimos a diario, de esos que contienen un chiste, una imagen, una presentación... cualquier cosa que nos resulta curiosa, graciosa, o al menos digna de ser compartida con nuestra lista de distribución.

En este caso concreto lo que esta persona me envió fue un correo que contenía cinco vídeos pertenecientes a una campaña publicitaria de un país extranjero (no puedo saber de cuál) y por lo que me da la impresión, el negocio de esta compañía son las hipotecas.

Pero bueno, esto es lo de menos. Lo que me gustaría mostrarte hoy es el ingenio de esta campaña para hacernos caer en la cuenta de que muchas veces somos bastante rápidos prejuzgando a las personas, y con un simple vistazo nos montamos una historia que en la mayoría de las ocasiones no se corresponde con la realidad. Eso de "piensa mal..."

Generalizo porque creo que esto que no sólo me sucede a mí... Te dejo los vídeos a continuación; a ver si tengo o no razón...

Ingenioso y algo escatológico...



Un poco de humor negro...



Un toque gore...



Inevitable de temática sexual...



Todos son buenos, pero este ya es la guinda...



Como te decía, al menos yo me siento interpelado por esta campaña. No está de más parar un momento antes de lanzar juicios precipitados.

domingo, 27 de abril de 2008

Wonderland

El fin de semana anterior estuve en Wonderland. Tengo la enorme suerte de conocer a Alicia y a toda su familia, que muy amablemente me consiguieron un lugar privilegiado para poder contemplar este país de las maravillas.

No faltó nadie: el conejo que llegaba tarde, el lirón, la reina que no paraba de gritar "¡¡que le corten la cabeza!!", su esposo -el rey-, el sombrerero, la oruga, el huevo... todos, estaban todos.

Pero sobre todo estaba Alicia, que llenaba todo con su presencia, tanto cuando comía la galleta que hacía que creciera tanto que la habitación se le quedase pequeña, como cuando comía la otra que le permitía colarse por cualquier cerradura.

El conejo siempre llegaba tarde, pero para mí el tiempo que pasé en Wonderland pareció estar detenido.

Gracias a todos los chicos de "No es culpa nuestra" por trasladarme durante no sé cuánto tiempo a Wonderland. Gracias, Alicia.

(Podéis echar un ojito pequeño en esta sucursal de Wonderland en la red, y un auténtico artista ha colgado en su web algunas fotos de su visita al país de las maravillas...)

NUNCA olvidaré el tiempo que pasé en Wonderland.

martes, 22 de abril de 2008

Andrea

(Esta mirada sólo tenía dos títulos posibles: Javier o Andrea. Tan sólo dependía de lo que nos mostrara un increíble aparato llamado ecógrafo. Y el ecógrafo ha dado su veredicto: esta mirada es para Andrea)




Te presento a Andrea. Ya, ya sé que no se le ve demasiado bien, y tampoco sé si éste es su perfil bueno. Eso es porque aún es tan pequeña que tiene que ir en el vientre de su madre, y aunque hoy ha querido ponerse guapa y se ha portado muy bien quedándose quieta para la instantánea, es complicado sacar una buena foto con una tripa de por medio. Aún así, no está nada mal.

Tiene tan solo 19 semanas y unos pocos días . Por si no lo sabes, al principio la edad se cuenta en semanas; no te preocupes, a mí también me resultaba extraño al comienzo, pero te vas acostumbrando.

Aunque no ha avanzado ni un metro, ya lleva andado la mitad del camino, porque dentro de unas veinte semanas decidirá que ya es hora de conocer el mundo que hay más allá del hogar confortable que su madre le habrá estado proporcionando durante los nueve meses (cuarenta semanas) anteriores. Entonces sí que podré enseñarte su carita, la de nuestra niña -hasta hoy bichillo, bichilla, bichisuá...-. Andrea.

(Permíteme que te ayude a entender bien la foto: la cabeza está a la derecha; en la parte izquierda y central está el tronco, y la pierna izquierda aparece sólo hasta un pelín por debajo de la rodilla, que es lo que se ve en la parte superior izquierda. En 8 semanas, más.)

lunes, 21 de abril de 2008

Ecos de las elecciones

Tres imágenes que me dejaron las elecciones, sí, esas que hubo hace mes y medio y de las que ya nadie habla. Ahora la actualidad la marca la composición del nuevo gobierno y las mediáticas luchas internas en las filas de la oposición.

El tamaño ¿importa?

Pues resulta que andaba yo a pocos días de las elecciones pensando a quién votar, y me dije "voy a echar un vistazo a los programas electorales" Empecé por partidos minoritarios, como Ciutadans y UPyD, cuyos PDFs rondaban las 100 páginas. Por supuesto, no me los iba a leer enteros, así que ya puestos, quise ver cuánto ocupaban los de los partidos mayoritarios. El de IU andaba por ahí, por ahí, pero en cuestión de tamaño la diferencia la marcaban PSOE y PP, con ¡más de 300 páginas de programa! Mi más sincera enhorabuena a los valientes que se lo hayan leído. En mi caso, el tamaño sí que fue determinante para saber a quién no votar :-)

Cachorros (¿autómatas?)

La noche electoral se centraba en las sedes de los partidos, sobre todo de los dos más importantes. Los militantes y simpatizantes se congregaban allí, banderola en mano, para aclamar a sus respectivos líderes y celebrar la victoria que, claro está, sólo podía ser para uno de los dos. Al margen de fiestas o decepciones más o menos encubiertas, me quedo con las declaraciones que hacían esos entusiastas fans -en su mayoría jóvenes- a las unidades móviles de radio y televisión. Si ponía por escrito sus palabras, obviando sus voces, poco distaban de los mensajes emitidos en los últimos tiempos por los líderes de sus partidos. Pero además de en eso, me fijé que lo importante para algunos de los miembros del bando vencedor no era el hecho en sí de haber ganado, sino de que el rival no lo hubiese hecho (todo da igual, todo vale, con tal de que mi rival no gane). Triste panorama político para el futuro...

Tristeza de la mujer en la sombra

Mientras las cámaras, flashes y micrófonos se centraban en el candidato derrotado, yo no podía dejar de mirar a su esposa, que en un principio no apareció, pero que al poco se dejaba ver para acompañar a su marido en un momento tan agridulce (había obtenido un buen resultado, pero a todas luces insuficiente). Se nota que no es amiga de cámaras y flashes, pero eso quedaba en segundo plano contemplando su rostro cansado pero sobre todo triste, profundamente triste. Sólo ella sabe lo que pasaba por su cabeza en ese momento, pero aventurándose un poco cabe pensar en los últimos años de sacrificio, de ver a su marido dedicado en cuerpo y alma a su tarea de líder de la oposición y de candidato a la presidencia, y encontrarse ahora igual que hace cuatro años, sin otra recompensa que el desconsuelo y la orfandad de la derrota, contrastando con la serena y contenida alegría de la otra mujer en la sombra, la que durante otros cuatro años más habitará el Palacio de La Moncloa.



jueves, 27 de marzo de 2008

... lo demás no importa

[..] <contento>¡hola!</contento>
<contenta>entra, me estoy duchando</contenta>
<orgulloso>cariño, ¡me acaban de despedir!</orgulloso>
<despreocupada>bueno, ya encontrarás otro trabajo</despreocupada>
<sensual>(ella)cariiiiiñoo</sensual>
[..]

Este diálogo tan "normal" pertenece a un anuncio que escucho varias veces al día en una emisora de radio. ¿Qué es lo que se vende? Pues un centro médico especializado en problemas sexuales. El mensaje que se transmite literalmente es "si tu vida sexual está bien, lo demás no importa".

A fuerza de tanto oírlo ya me lo tomo de otra forma, pero no deja de provocarme en cierta manera. Está claro que la publicidad tiene como objetivo que el consumidor compre el producto anunciado, pero en las cuñas de este anunciante veo que el engaño es manifiesto; a lo mejor no explícitamente, pero no me imagino a nadie que llegue a casa tan feliz después de que le hayan despedido de su trabajo sólo por el hecho de que su vida sexual es tan estupenda que lo que le espera es un buen revolcón con su pareja.

Pero lo peor no es eso, lo peor es que seguro que habrá gente que tras escuchar estos anuncios puede llegar a pensar que la solución a todos sus problemas pasa por convertir su vida sexual en el auténtico motor de su vida. En fin, allá cada cual, y más en este tema...

miércoles, 26 de marzo de 2008

Viérnoles


Volvía yo de mi finde semana-santero, viendo nieve a ambos lados de la carretera cuando me llamó la atención un cartel en el que no había reparado en viajes anteriores. Indicaba el desvío a un pueblo llamado Viérnoles.

Curioso nombre, ¿verdad? Es una mezcla de viernes y miércoles, o al menos eso es lo que me vino a la cabeza en ese momento.

Luego, pensando sobre ello, me daba cuenta de que es la palabra perfecta para definir lo que fue mi jornada de trabajo hace justo una semana: miércoles, víspera de festivo, y encima nos dejaron salir del trabajo a las tres como sucede en tantas empresas los viernes (lo echo de menos).

Así que ya sabes, gracias a este pueblo tenemos una expresión divertida para definir ese tipo de días: VIÉRNOLES.

domingo, 9 de marzo de 2008

Maneras de vivir (y tú más)


En estos días de campañas electorales y de elecciones parece inevitable echar la vista atrás para hacer balance de lo que cada cual ha hecho en los últimos cuatro años, pero también es necesario mirar al frente para ver si nos espera más de lo mismo o no.

No me voy a enrollar en esta mirada perdiéndome en partidos, declaraciones, ideologías, dimes y diretes. Creo que no descubro nada nuevo si digo que la impresión que me transmiten los principales partidos políticos es que por lo general andan más preocupados de lo que hace o deshace el vecino que de exponer sus propuestas. Pero lo peor de todo es que en ocasiones me parece que justifican su forma de actuar y/o sus errores en las actuaciones del rival. Es lo que se conoce como "y tú más".

Esta frase más propia de niños pequeños parece regir el comporatimiento de los políticos. Pero lo más triste no es eso, lo más triste es comprobar que no hace falta subir tanto para encontrar esa manera de afrontar el día a día.

Hace unos días, durante una reunión de comunidad (sí, esa comunidad de vecinos tan estupenda a la que pertenecemos) contemplaba sorprendido cómo una madre, de profesión maestra, justificaba el no cumplimiento por parte de sus hijos de una norma concreta aprobada por los vecinos amparándose en que otros no cumplen otras normas; y no sólo eso, sino que además nos disuadía de cualquier intento de regañar a sus hijos por ese comportamiento. Repito el dato que más me impresiona: se trata de una maestra. Dios me libre de que alguno de mis hijos (cuando los tenga) caiga en la misma clase de esta mujer con semejante conciencia cívica. Ante algo así no hay respeto al maestro que se sostenga.

Si eso se ve en los que nos rodean ¿de qué nos quejamos?

(Por cierto, acabo de volver de votar: adivina a qué dos partidos no he votado :-) )