viernes, 24 de febrero de 2012
Portabilidades
La cuestión es que todo esto sólo lo conseguí porque mi órdago llegó hasta la solicitud de portabilidad a otro operador. Si me hubiera conformado con lo que tenía o con lo que me ofrecían por llevar cerca de 10 años con ellos... No soy lo que se dice un tipo echado para delante, pero en este caso busqué una oferta que me interesara, de manera que si Movistar no me ofrecía nada mejor, tampoco salía perdiendo. Pero la jugada salió bien: un Nokia C6-01 a 0€, un C7 a 90€, una tarifa de 8cts/minuto llamada y 8cts mensaje (que por entonces no estaba mal), y 500 sms gratis al mes durante un año. No está mal, aunque también tuvo su cara B: un año de permanencia (poco para lo que se pide ahora), el anzuelo de la tarifa de datos (del que ya no hemos podido salir, pero que al final considero útil), y la limitación de no poder contratar ningún otro tipo de plan de ahorro ni promoción si no cambiaba de tarifa.
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Joven Alex
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8:49 a. m.
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martes, 29 de marzo de 2011
Photoshop for everybody
Después de la sesión y las decenas de fotos que nos sacó la dueña, pasamos al momento de elegir las fotos que íbamos a imprimir. No fue fácil, pero cuando nos decidimos, llegó la parte más sorprendente: ante nuestros ojos, en la pantalla de ordenador en la que nos mostraba las distintas imágenes, comenzó a hacer retoques. Que si una manchita por aquí,l que si un arañazo que se había hecho Jorge esa misma tarde... en cuestión de segundos todo desaparecía como por arte de magia.
Y entonces supimos que no sólo las fotos de las revistas pasan por el filtro del todopoderoso Photoshop ;)
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Joven Alex
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9:37 a. m.
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lunes, 21 de marzo de 2011
Libros imprescindibles
Pensaba yo en la cantidad de libros que he leído de los que ya no recuerdo ni el título ni el argumento, y la cantidad de imprescindibles que ni siquiera me he planteado probar a leer. Lo cierto es que algunos de esos denominados clásicos de la literatura los veo muchos días cuando voy a la biblioteca a estudiar, y tengo un sentimiento contradictorio, porque en principio no me apetece demasiado, pero siento curiosidad, dado que figuran en muchos sitios como obras maestras de recomendable lectura. Me sucede un poco lo mismo con las películas, parece que a priori siempre me llama más la atención ver una película reciente que no una de hace varias décadas, cuando en realidad, si lo pienso, he visto bastantes películas antiguas que me han gustado (El golpe, Sonrisas y lágrimas, El mago de Oz, ...)
Últimamente leo más bien pocos libros, en comparación con otras épocas. No saco tiempo y tampoco encuentro libros que me enganchen. De hecho uno de los últimos que cogí de la biblioteca lo dejé al cabo después de leer una centena de páginas por puro aburrimiento, y otro por falta de interés en el argumento. Tengo empezado uno de Vargas Llosa que me trajeron los Reyes este año, pero tampoco termina de engancharme. No sé si se debe a mi estado de nerviosismo general por las inminentes oposiciones, aunque espero que cuando estas pasen pueda retomar la lectura, quién sabe, de unos cuantos clásicos que sí aparecen en esa recopilación.
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10:19 a. m.
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lunes, 7 de marzo de 2011
- porque una vez más demuestran que viven en otro mundo,
- porque no son conscientes de que como tantas cosas en la vida, las redes sociales tienen muchas ventajas aunque no carecen de puntos negativos, y
- porque no debe darse cuenta de la cantidad de católicos, no sólo de base sino también religiosos, religiosas y sacerdotes que ya tienen perfil en facebook.
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9:25 a. m.
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miércoles, 16 de febrero de 2011
Cosas que no soporto
- que la gente no empuje la bolsa de basura para que entre bien en el cubo amarillo; este punto tiene un anexo: que la gente baje bolsas de un tamaño que saben que ni de coña entra en el agujero del cubo amarillo.
- que los peatones caminen por los carriles bici, ignorando los 3 metros de acera que tienen al lado. Habría que verles la cara si a los coches les diera por circular normalmente por la acera.
- que la gente que va con el portátil a la biblioteca no desconecte el altavoz, o al menos el sonido de windows que retumba en toda la sala. Eso, junto con la nueva moda de llevar el móvil como el loro de los años 80, es algo que no acabo de entender.
- que los fumadores tiren las colillas al suelo (¿en su casa las tiran también al suelo?). Es como la gente que pone los pies en el asiento de enfrente en los trenes y buses.
- que la gente se compre coches sin intermitentes... ah, no, que los coches sí que llevan intermitentes, pero es mejor circular como si estuviéramos en los coches de choque: volante, freno, acelerador...
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11:57 p. m.
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miércoles, 26 de enero de 2011
Jorge
Hace ya 8 días que está con nosotros y, aunque parezca mentira, he tenido que trasnochar para abrirle una mirada, pero aquí está, guapo como es, bueno, dulce en el llanto, un amor. Un ángel, mi príncipe valiente, y la cuarta pata para esta familia maravillosa de la que cada día me siento más orgulloso.
Bienvenido, hijo.

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12:53 a. m.
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miércoles, 5 de enero de 2011
Cambio de año
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9:18 a. m.
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viernes, 17 de diciembre de 2010
Tolerancia de un solo sentido
¿Qué cuál es la sentencia? Agárrate que vienen curvas: el juez decide que la niña tiene que asistir a las clases junto con el resto de sus compañeros -hasta aquí todo normal, es su obligación- pero en las clases de música los padres irán a taparle los oídos.
No me quiero extender, porque seguro al final se me malinterpreta, pero baste decir que aquí sucede lo contrario al dicho popular "si la montaña no va a Mahoma..." Está claro que para algunos la montaña siempre tiene que ir a Mahoma.
Como decía el locutor, "qué dirá el padre cuando a la niña le toque estudiar la Divina comedia de Dante, y se entere de que el autor envía a Mahoma al infierno".
(No he conseguido encontrar en internet referencias a la noticia, pero de verdad que la escuché el día 8 de diciembre en el informativo del mediodía de RNE)
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2:23 p. m.
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viernes, 17 de septiembre de 2010
Eritroaféresis
Hace ya bastantes años que soy donante de sangre. No sé si sabrás que los hombres podemos donar hasta 4 veces al año, y si no me equivoco las mujeres hasta 3 veces. Es algo que no cuesta nada, que es un gesto pequeño y, aunque suene a frase hecha, es cierto que supone mucho.
Llevaba todo el verano queriendo donar sangre, pero por una u otra razón, a fecha de ayer no lo había hecho aún. Así que aproveché que por la tarde iba a haber una unidad móvil de Cruz Roja junto al intercambiador de Moncloa para hacerlo por fin.
En un principio, todo normal: doy mi DNI, comprueban mis datos en la base de datos, me dan el cuestionario de siempre, y a continuación, entrevista con el médico. Aquí cambió el tema: cuando vio mi presión sanguínea y sobre todo el nivel de hierro en sangre no perdió un segundo en preguntarme si había oído hablar de la aféresis.
Pues sí, había oído hablar, algo me sonaba, aunque nunca había donado aféresis. Sabía que consiste, a grandes rasgos, en donar no toda la sangre, que es lo habitual, sino sólo determinados componentes aislados (plaquetas, glóbulos rojos, ...) devolviendo el resto al donante una vez terminado el proceso. Y también sabía que suele durar bastante más que una donación normal.
En este punto tengo que decir que el médico me la coló un poquito doblada, porque me dijo que en lugar de los 10 minutos de una donación habitual, tardaría 20 minutos, y bueno, pensé que no había mucha diferencia. La realidad fue distinta, y estuve en el autobús casi una hora, aunque tampoco me importó, porque no llevaba prisa.
Lo que yo hice concretamente fue una eritroaféresis, que consiste en donar únicamente glóbulos rojos. En este caso, se donan más o menos el doble que en una donación normal. Lo que se consigue con esto es evitar la mezcla de glóbulos rojos de distintos donantes en pacientes con problemas especiales (leucemia, por ejemplo) que suelen desarrollar rechazo. Si la donación proviene de un mismo donante, el resultado suele ser mejor.
Lleva más tiempo porque tienen que preparar la máquina, que es distinta, ya que tiene que separar los glóbulos rojos y devolver al donante el resto de la sangre. El proceso es un poco distinto porque la aguja es algo más fina, en lugar de abrir y cerrar el puño te dan una pelota de goma para evitar que al hacer demasiada fuerza la vena se rompa, y además te colocan un manguito como los de medir la tensión, que te marca cuándo tienes que apretar - aflojar la pelota o relajar la mano. Hay como cuatro fases, que yo completé en aproximadamente 22 minutos (la media está entre 20 y 30 minutos, y yo afortunadamente soy de los que donan rápido y nunca he tenido problemas, salvo una vez que me pincharon mal, pero bueno, sólo fue una).
Durante el rato que estuve no entró demasiada gente, la verdad, sobre todo teniendo en cuenta que por el intercambiador de Moncloa pasa muchísima gente. Los que subieron fueron todos hombres (curioso), y en hora y media que llevaban cuando yo me fui creo que habían donado 10 personas.
Respeto a la gente que le tiene miedo a las agujas, que pasa mal rato, o que por cualquier otra razón no dona. Lo respeto, de verdad. Pero hay mucha gente a la que seguramente le da igual, y le llevaría sólo 15 ó 20 minutos de su tiempo donar sangre. Quién sabe si un día no van a necesitar ellos o sus seres queridos una transfusión que sólo es posible si hay gente que da un poco de su sangre y de su tiempo para que otros puedan seguir viviendo.
No es algo que haces para ti o tus seres queridos; es algo que haces para los demás vivan.
Un pequeño documental...
www.donarsangre.org
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8:40 a. m.
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jueves, 10 de junio de 2010
Otra serie que se va
Pero no es de Perdidos de lo que va esta mirada, sino de Pelotas, una serie made in Spain, no tan mediática ni tan de culto como aquélla, pero que a mí me enganchó casi desde el principio, y que tiene en común con Perdidos el hecho de que ha concluido su emisión.
Si no la has visto nunca, se trata de una serie con un reparto coral que gira en torno a un modesto club de fútbol, la Unión. Siempre he pensado que Corbacho y Cruz, los guionistas de la serie, acertaron haciendo que el nexo entre los personajes fuera algo tan seguido en España como es el fútbol, pero parece que esa mayoría futbolera que llena este país no se enganchó a esta serie.
Cuando terminó la primera temporada, pensé que no seguiría, pero mira tú por dónde me llevé la sorpresa al saber que sí, que habría segunda temporada. Desde mi punto de vista la serie se había estabilizado en cuanto a sus distintas tramas, y lo digo en el buen sentido. Creo incluso que nuevos personajes y situaciones hacían que mereciese la pena pasar un rato frente al televisor todos los lunes por la noche.
Y de golpe y porrazo llega TVE y se carga la serie. Sin más. Explicaciones no he visto ninguna. No creo que fuera un tema de audiencia, porque en ese caso se hubiera intentado recolocarla en otro espacio de la parrilla, pero no. Ellos sabrán por qué lo hacen; yo, desde luego, no. Y lo siento, porque creo en la apuesta que esta nueva televisión pública está haciendo por la calidad en muchos de sus programas y series. Pero está visto que tiene más tirón un culebrón tipo La Señora, Herederos o Gran Reserva. Hablando de esta última, tiene gracia que ahora van a rescatar Guante blanco, una serie que hace tiempo vendieron como la serie de la temporada, y que tardaron poco en retirar. Digo que tiene gracia porque a pesar de ser anterior, para intentar venderla hacen referencia a que es de los creadores de Gran Reserva.
Volvamos, para terminar, a Pelotas. Mi más sincero agradecimiento a todo el equipo de la serie, que me ha hecho pasar las noches de los lunes de lo más entretenido. Ojalá algún día vuelvan al campo.
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8:24 a. m.
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jueves, 11 de marzo de 2010
Otra más en el bus
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11:14 a. m.
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martes, 23 de febrero de 2010
Bicis
RESERVADO. Insisto. Somos la leche, lo siento. Nos encanta llevar la contraria. Nos falta tiempo para quejarnos de tanto asfalto, de tanto coche, de qué bueno sería que hubiera más aceras y más carriles bici... ¿para qué? Para que el carril bici se inunde de peatones. Sí, de peatones. Parece que como está pintado de otro color y es nuevo, es mejor ir andando por el carril bici. Y no será por falta de acera; porque otra cosa no, pero aceras hermosas en Ciudad Universitaria no faltan. No veo yo a la gente caminar por en medio del asfalto de la Avenida Complutense (a ver quién es el valiente) ¿Por qué no hacer lo mismo con el carril bici?
También es verdad que a veces se ve lo contrario: bicis circulando por la acera, con el carril bici al lado. Mal, en cualquier caso.
Cada vez que veo esto me doy cuenta de que no estamos preparados para ciudades con bici, como sucede en otros países e incluso ciudades de España. Y es una lástima, porque si algo le falta a Madrid es llenarse de bicis. Pero habrá que esperar de momento a que el carril bici se despeje un poco de peatones.
Dejo un enlace a una entrada en un blog donde se habla del carril bici de Ciudad Universitaria cuando estaba a punto de acabarse. Las fotos son de lo más ilustrativo.
Se me olvidaba: por si te lo preguntas, no, no voy a trabajar en bici, aunque ya me gustaría, ya. Soy peatón, e intento ir por la acera...
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10:00 a. m.
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martes, 20 de octubre de 2009
B.S.O.
¿No te ha pasado nunca eso de ir en el bus, en el coche, en el tren, y que de repente empiece a sonar una canción y parezca que todo forma parte de un guión?
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7:37 a. m.
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jueves, 13 de agosto de 2009
Velocidad (conductores vol. 2)
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11:26 a. m.
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martes, 21 de julio de 2009
Conductores
Pero hasta cierto límite.
Cada cual tiene su forma de conducir, con sus miedos, sus inseguridades, o justo lo contrario, con su arrojo o su valentía. Para mí no es raro utilizar varias veces mientras conduzco la palabra huevón/huevona para referirme a un conductor o conductora que va por la carretera con excesiva tranquilidad, o que parece ir con cierto grado de empanamiento al volante. Pero todo queda ahí, alguna exclamación, y al final paciencia, porque no queda otra.
Porque no queda otra, y porque nadie sabe qué hay en la cabeza de la persona que conduce el coche que va delante. Seguro que yo hago cosas que el que va detrás mío considera de huevón. Hastá aquí todo correcto. Lo comido por lo servido.
El problema se presenta cuando el que viene por detrás va un paso más allá, como me sucedió hace unos días.
Entré en una rotonda de estas malas, malas, con dos carriles en los que nos metemos coches que venimos de tres carriles distintos. A mí me tocó llegar por el del medio. Salí con cuidado de no comerme al que venía por mi derecha, pero parece que me quedé un poco en medio y debí molestar a algún coche que venía por mi izquierda, al que no había visto previamente. De repente empecé a oír una pitada enérgica; pensé que no era por mí, y seguí hasta la siguiente salida, que es la que me tocaba coger. Pero la pitada seguía.
Cuando ya me había salido de la rotonda, me encuentro con que el coche que pitaba sigue haciéndolo y se me echa encima, cerrándome el paso. Me asusté y tuve que frenar bastante. Después de unos metros así, el BMW (¿te gusta conducir?) siguió su camino a toda velocidad y yo intenté reponerme del susto como buenamente pude, alucinando, por supuesto.
Sigo sin entender que pueda haber gente así. Como ya decía en otra mirada, no basta con intentar conducir de la mejor manera posible (si bien en este caso reconozco que posiblemente mi maniobra fue de todo menos correcta), sino que hay que cruzar los dedos para no encontrarte con uno de esos locos al volante que piensan que su coche es un fórmula uno y que son pilotos profesionales, que la autovía es el circuito de Montmeló, y que tú eres un obstáculo en su carrera de turno.
Lo peor de todo es que muchas veces esas personas tienen la suerte de librarse de radares, multas, etc. o directamente pasan de todo, y el resto tenemos la mala suerte de tener que compartir calzada con ellos.
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Joven Alex
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1:53 p. m.
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miércoles, 1 de octubre de 2008
Ediciones especiales
Piratería. Derechos de autor. Canon. Son palabras que se oyen mucho en medios, presentaciones de discos, entrevistas a artistas...
Es un tema complicado, sí. Hay visiones para todos los gustos. Muchos artistas enarbolan la bandera contra la piratería, en defensa de sus derechos de autor. Legítimo, por supuesto. Otros menos mediáticos se adaptan a los nuevos tiempos y en menor o mayor medida hacen bueno eso de "si no puedes con tu enemigo, únete a él".
La tecnología ha evolucionado, y esto de la piratería no es lo que era. Hemos pasado de las cintas grabadas que te vendían por la calle o en los mercadillos al P2P pasando por el topmanta repletito de CDs. Pero a mí me gustaría saber si todos estos artistas heridos que defienden a capa y espada un canon que mete a todo el mundo en el saco de los delincuentes han comprado toda la música que han escuchado durante su vida o si, como hemos hecho tantos, se han grabado en un cassette tal o cual disco que se había comprado un amiguete. Para mí es exactamente lo mismo, sólo que cambia el formato, y que el efecto es mucho más exponencial.
Como decía antes, algunos artistas se las ingenian para dar valor añadido a sus trabajos, y me parece genial. Otros sólo quieren difundir su música y cuelgan gratis sus canciones en distintos sitios. Que me baje música vía P2P no significa que compre menos CDs originales.
Pero con esto de los CDs hay un asunto que me repatea, y mucho. Es el tema de las ediciones especiales. Sí, esas que salen a la venta unos meses después de haber sacado la primera edición del disco, y que suelen incluir las mismas canciones, más algún extra en forma de tema inédito, DVD, o cualquier otra cosa que justifique el adjetivo "especial".
A MÍ ME PARECE UNA FALTA DE RESPETO. Sí, una falta de respeto a la gente que con toda la ilusión del mundo se compra el mismo día que sale a la venta el disco que tanto tiempo ha esperado escuchar de su artista o grupo favorito. Resulta que al cabo de unos meses sale una edición mejor, pero que coincide en un porcentaje alto con el álbum original. ¿Y entonces qué? ¿A comerse el primero con patatas? ¿A renunciar a los contenidos extra de la edición especial por haber sido un fiel seguidor?
He llegado a la conclusión de que al final casi es mejor descargárselo primero, escucharlo, y si con el tiempo sale una edición especial e interesa, comprarla. Lo siento, pero en este tema lo tengo claro: no al cánon y no a las ediciones especiales tal y como están concebidas ahora. Sí a la imaginación y al respeto a los seguidores.
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12:24 p. m.
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viernes, 5 de septiembre de 2008
Andrea, por fin
Hoy no me voy a perder en las palabras. Basta una imagen y lo que me sale de dentro.
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viernes, 29 de agosto de 2008
Sólo canciones
Esta declaración de principios, aparentemente muy genérica y contradictoriamente tajante es la que quiero que sirva de base para esta mirada de hoy. Realmente es una mirada que empecé hace más de un año, pero como los canciones o cualquier obra de arte, algunas tardan más en salir que otras.
Al igual que sucede en casi todas las facetas artísticas, es complicado medir la bondad o no de una determinada pieza musical, sea del estilo que sea. No sé si existe alguna forma de hacerlo más allá del criterio personal de cada uno; imagino que algún entendido podrá llevarme la contraria. Pero más allá de unos mínimos que el común de los mortales entendemos como algo que supera los umbrales del ruido, está claro que cada uno tenemos nuestros gustos.
Como decía un amigo "sobre gustos no hay nada escrito, pero habría que ir escribiendo" O no. Oye, que cada uno tenga sus gustos, que para eso son suyos. Yo, en cuestiones musicales no me caso con nadie. No puedo decir que me guste todo, pero sí que me gusta de todo. No endioso a ningún artista, e intento no despreciar a ninguno (aunque a veces es complicado). Para mí, al final lo que cuentan son las canciones tal y como llegan a mis oídos.
Antes decía que no sé si existe una manera de medir la bondad de una canción, pero he de reconocer que yo sí tengo mi particular registro de canciones que merecen un lugar destacado en mi vida. Da lo mismo que sea de los Beatles, de Fito, de Bisbal, de un artista desconocido o de Antonio Machín; si al escucharla me produce un escalofrío, agradable por supuesto, esa canción pasa sin remedio a mi lista de grandes éxitos. Y no hay más, porque al final son sólo eso, canciones que a fuerza de acompañarme forman parte de la banda sonora de mi vida.
No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que todos tenemos nuestra particular banda sonora, y se trata de algo único, personal, y yo diría que intransferible. Ni mejor ni peor que la del resto.
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Joven Alex
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12:00 p. m.
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jueves, 28 de agosto de 2008
Comunidad vol. 2
Pero no es de eso de lo que quiero hablarte hoy. Lo que quiero contarte es que en estas últimas semanas ha cambiado la visión que tengo de muchos de mis vecinos. Es lo que tiene esto del verano, de salir a la piscina y poder compartir tiempo, conversaciones, paseos, juegos, piscinas y demás con ellos y con sus hijos, y que han hecho que la mayoría de los días no los pase en casa aplatanado, tirando las tardes libres de la jornada de verano que ya está a punto de acabar. No, eso ha quedado ya para la historia.
Ahora lo que se lleva es salir a nuestro reducidísimo trozo de césped y pasar la tarde entre baño y baño con los vecinos. Piscinita, algún partido de pádel, mucha charleta, mucho niño corriendo de un lado para otro y sobre todo mucha alegría y familiaridad.
Sí, cada cual somos de nuestro padre y de nuestra madre. Pero la sensación es de total normalidad, en contraste con esas crispadas reuniones de comunidad. Ahora conozco a la gente por su nombre y no por el portal en el que viven y puedo, como ayer, compartir con ellos un larguísimo apertivo que se hizo comida, sobremesa, mus, merienda y por poco cena, y todo ello en el mismo sitio, junto a la piscina. Aunque seguirá abierta hasta el día 15, mañana cerraremos la temporada; primero con una chocolatada de merienda para los niños, y después con una cena de picoteo para todos.
Si hace dos años me preguntaba cómo poner de acuerdo al mundo si parece poco menos que imposible hacerlo con 70 vecinos, hoy tengo que abrir una ventana bien grande a la esperanza porque incluso dentro de esa multitud que aparentemente no se entiende es posible encontrarse formando parte de una pequeña-gran familia.
¡Olé por mi comunidad!
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Joven Alex
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