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lunes, 7 de marzo de 2011

Señales... esas grandes desconocidas

Imagínate que una mañana subes al autobús que utilizas para ir al trabajo, y en los escalones te encuentras una señal como ésta:

a la que acompaña el texo: "Uso obligatorio del cinturón". Y que esa misma señal aparece encima del cristal delantero del autobús, sí ahí, justo donde suele ir la televisión; vamos, en un sitio a la vista de todos los viajeros.

Vale, pues ahora viene lo importante. Ante esa señal ¿tú qué harías?

a) Mirar si en tu asiento hay cinturón y, en caso afirmativo, abrochártelo.
b) Pasar olímpicamente de la señal, porque vas en un autobús y, claro, un autobús no es un coche.

Creo que hay cosas que no dan lugar a interpretaciones. Una señal de 110 km/h (justo hoy viene al pelo) significa que en la vía donde está situada es la máxima velocidad a la que se puede circular, y una señal de "uso obligatorio del cinturón" significa... me da verguüenza, pero es que es de perogrullo, significa que hay que abrocharse el cinturón.

Como suele oírse, una de las cosas que en las que los españoles y nuestros vecinos del norte de Europa nos diferenciamos es en el respeto a las normas de circulación. Te puedo asegurar que en los autobuses que cojo para ir o volver del trabajo, y que llevan cinturón, somos pocos, muy pocos, me atrevería a decir que menos del 20% los que nos abrochamos el cinturón.

Y pienso yo, si no somos capaces de respetar algo tan básico como una norma de circulación que es o sí o no, ¿cómo luego nos sorprendemos de las cosas que pasan en el día a día?

Hay gestos que no cuestan nada y salvan vidas; pero no sólo eso, sino que además son como pequeñas piezas que ayudan a sentar las bases de una sociedad mejor. Al menos así lo veo yo.


viernes, 23 de mayo de 2008

Las apariencias engañan

Hace unas semanas un antiguo compañero de trabajo me envió uno de esos correos electrónicos que muchos recibimos a diario, de esos que contienen un chiste, una imagen, una presentación... cualquier cosa que nos resulta curiosa, graciosa, o al menos digna de ser compartida con nuestra lista de distribución.

En este caso concreto lo que esta persona me envió fue un correo que contenía cinco vídeos pertenecientes a una campaña publicitaria de un país extranjero (no puedo saber de cuál) y por lo que me da la impresión, el negocio de esta compañía son las hipotecas.

Pero bueno, esto es lo de menos. Lo que me gustaría mostrarte hoy es el ingenio de esta campaña para hacernos caer en la cuenta de que muchas veces somos bastante rápidos prejuzgando a las personas, y con un simple vistazo nos montamos una historia que en la mayoría de las ocasiones no se corresponde con la realidad. Eso de "piensa mal..."

Generalizo porque creo que esto que no sólo me sucede a mí... Te dejo los vídeos a continuación; a ver si tengo o no razón...

Ingenioso y algo escatológico...



Un poco de humor negro...



Un toque gore...



Inevitable de temática sexual...



Todos son buenos, pero este ya es la guinda...



Como te decía, al menos yo me siento interpelado por esta campaña. No está de más parar un momento antes de lanzar juicios precipitados.

viernes, 24 de agosto de 2007

... menos mal que nos queda el humor

Venga, que no todo van a ser malas noticias. Siempre hay locos que merecen la pena y nos arrancan una sonrisa.
Hay de todo, como en botica, pero está claro que por lo general los humoristas gráficos son geniales y dignos de admiración; con tan solo unos trazos y unas cuantas palabras hacen maravillas.

A propósito de esto, pienso en todo el lío que se ha organizado en los últimos tiempos con la portada de una revista de humor gráfico, El jueves, en la que aparecían los príncipes de Asturias en actitud bastante explícita (no entraré en más detalles). No la incluiría en mi selección de viñetas geniales y considero que se pasaron un poco de la raya, pero también es cierto que se le ha dado demasiada importancia, con la consiguiente e innecesaria publicidad para la revista y sus autores. Y digo innecesaria no porque esté en contra, sino simplemente porque me parece que la revista no tiene afán de ser una publicación de masas; cuenta con un público bien definido, y no me parece que todo este revuelo haga aumentar demasiado sus ventas de aquí en adelante. De hecho, dentro de unas semanas nadie se acordará, si acaso sus fieles lectores.

Pero bueno, no me quiero enrollar con este tema, porque esta mirada no va de viñetas vulgares, sino todo lo contrario. Podría poner un montón, pero me quedo con ésta, que es la que mi buen amigo, surtidor de interesantes links me ha enviado hoy. Espero que a ti también te haya resultado graciosa.

(Por si acaso no entiendes lo que dice la viñeta: el cartel dice "Sociedad para la respuesta a preguntas estúpidas" y el hombre pregunta "Disculpe, ¿es esta la sociedad para la respuesta a preguntas estúpidas?")

;o)

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