miércoles, 16 de febrero de 2011

Cosas que no soporto

Voy a ir enumerando cosas que me ponen de los nervios en mayor o menor grado. Ese tipo de cosas que llevan asociada la frase "no hay cosa que más me moleste que..." (un, dos, tres, responda otra vez):
  • que la gente no empuje la bolsa de basura para que entre bien en el cubo amarillo; este punto tiene un anexo: que la gente baje bolsas de un tamaño que saben que ni de coña entra en el agujero del cubo amarillo.
  • que los peatones caminen por los carriles bici, ignorando los 3 metros de acera que tienen al lado. Habría que verles la cara si a los coches les diera por circular normalmente por la acera.
  • que la gente que va con el portátil a la biblioteca no desconecte el altavoz, o al menos el sonido de windows que retumba en toda la sala. Eso, junto con la nueva moda de llevar el móvil como el loro de los años 80, es algo que no acabo de entender.
  • que los fumadores tiren las colillas al suelo (¿en su casa las tiran también al suelo?). Es como la gente que pone los pies en el asiento de enfrente en los trenes y buses.
  • que la gente se compre coches sin intermitentes... ah, no, que los coches sí que llevan intermitentes, pero es mejor circular como si estuviéramos en los coches de choque: volante, freno, acelerador...
Es tarde y esto es todo lo que doy de sí a estas horas, así que según me vayan viniendo a la cabeza más cosas que me repatean, habrá segunda y sucesivas partes de esta mirada.

miércoles, 9 de febrero de 2011

¿Para todos los gustos?

Me entretuve (y divertí) el domingo pasado viendo "Salvados" con las entrevistas a Olga Viza e Iñaki Gabilondo. Cuando me quise dar cuenta, sin haber cambiado de canal, estaba viendo algo que me resulta complicado calificar: "Princesas de barrio". No sé realmente si la Sexta tiene un target concreto o intenta abarcar todo tipo de audiencias, pero a veces es brutal el contraste entre la calidad de unos programas y otros. Es complicado complacer a todo el mundo.

Al lado de programas como "Salvados", "Buenafuente", "El club de la comedia" y multitud de series conviven "Supercasas", "Princesas de barrio" y otra serie de engendros televisivos de dudosa calidad, al menos desde mi punto de vista. Pero está claro que, al igual que sucede en otra cadena que exhibe sin pudor el mal llamado corazón por bandera, ciertos programas sobreviven porque hay gente que los ve, aunque sólo sea un rato, como los documentales de la 2 :).

miércoles, 26 de enero de 2011

Jorge

Si hace algo más de dos años fue Andrea la que tuvo un hueco en este rincón personal de mi observatorio, Jorge no iba a ser menos.

Hace ya 8 días que está con nosotros y, aunque parezca mentira, he tenido que trasnochar para abrirle una mirada, pero aquí está, guapo como es, bueno, dulce en el llanto, un amor. Un ángel, mi príncipe valiente, y la cuarta pata para esta familia maravillosa de la que cada día me siento más orgulloso.

Bienvenido, hijo.


miércoles, 5 de enero de 2011

Cambio de año

Se fue 2010, llegó 2011, y por arte de magia, en un solo día todo cambia. Se acaban las penas, y me cambia la cara.

Pienso en 2010 como si fuera un bote de pintura blanca al que caen un par de gotas negras; parece mentira, pero la blancura ya no es tal (obsérvese que al contrario no suele suceder: dos gotas blancas en un bote de pintura negra son literalmente devoradas). Podría decir que el pasado año ha sido estupendo si fuera capaz de pasar por alto el fallecimiento de mi madre y la lesión que me tuvo en el dique seco todo el verano; esto último quizá tiene poca importancia, lo primero creo que es más que una simple gota negra...

La cuestión es que yo, al igual que mucha gente, soy así: dan las doce campanadas y hago borrón y cuenta nueva con la esperanza de que el cambio de un dígito en el año se lleve todo lo malo y traiga sólo cosas buenas. Me recuerda a esa pregunta típica del día de cumpleaños: "bueno, ¿qué se siente al cumplir los ....?" que casi siempre tiene la misma respuesta, bastante lógica por otra parte: "pues nada especial, lo mismo que ayer cuando tenía un año menos".

Sea como fuere, me agarro (nos agarramos) a lo mínimo que pueda suponer un cambio de tendencia. Llevaba días deseando cerrar el 2010; ya han pasado 5 días del nuevo año, y me conformo con decir que hasta ahora las cosas van bien. Tengo muchas esperanzas depositadas en el año que ha comenzado (nacimiento de Jorge, oposiciones...), y espero que no haya mancha negra capaz de emborronarlo.

Por lo pronto, esta noche y mañana pienso disfrutar todo lo posible de la fiesta de los Reyes Magos.

Feliz 2011, por fin.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cómo está el patio

Qué gustito da últimamente asomarse a las noticias cada día... Todo son alegrías: crecen los casos por violencia de género, gente inocente que muere a manos de otros a los que se les cruzan los cables, inundaciones, ... vamos, que paren el mundo que yo me bajo.

Las cosas son como son y la vida es así, pero ¿sería tan complicado darnos algo de azúcar para no acabar sepultados entre tanta desgracia? Incluso lo que debería suponer un escape a veces sólo contribuye a hacer más grande la bola; me refiero a los programas de humor, que a veces se preocupan más de ridiculizar y crear rechazo (por no decir odio) que de hacernos reír y que olvidemos durante un rato que el patio está para pocas alegrías.

Feliz navidad, si se puede.


viernes, 17 de diciembre de 2010

Tolerancia de un solo sentido

Oír para creer: un juez en Italia dicta sentencia sobre el caso de la hija de un imán musulmán que no quería que ésta fuera a las clases de música del colegio, ya que considera que lo que allí tiene que escuchar es música de infieles.

¿Qué cuál es la sentencia? Agárrate que vienen curvas: el juez decide que la niña tiene que asistir a las clases junto con el resto de sus compañeros -hasta aquí todo normal, es su obligación- pero en las clases de música los padres irán a taparle los oídos.

No me quiero extender, porque seguro al final se me malinterpreta, pero baste decir que aquí sucede lo contrario al dicho popular "si la montaña no va a Mahoma..." Está claro que para algunos la montaña siempre tiene que ir a Mahoma.

Como decía el locutor, "qué dirá el padre cuando a la niña le toque estudiar la Divina comedia de Dante, y se entere de que el autor envía a Mahoma al infierno".

(No he conseguido encontrar en internet referencias a la noticia, pero de verdad que la escuché el día 8 de diciembre en el informativo del mediodía de RNE)

viernes, 17 de septiembre de 2010

Eritroaféresis

Vaya palabra más rara para titular una mirada, ¿verdad? ¿Te suena acaso la palabra aféresis?

Hace ya bastantes años que soy donante de sangre. No sé si sabrás que los hombres podemos donar hasta 4 veces al año, y si no me equivoco las mujeres hasta 3 veces. Es algo que no cuesta nada, que es un gesto pequeño y, aunque suene a frase hecha, es cierto que supone mucho.

Llevaba todo el verano queriendo donar sangre, pero por una u otra razón, a fecha de ayer no lo había hecho aún. Así que aproveché que por la tarde iba a haber una unidad móvil de Cruz Roja junto al intercambiador de Moncloa para hacerlo por fin.

En un principio, todo normal: doy mi DNI, comprueban mis datos en la base de datos, me dan el cuestionario de siempre, y a continuación, entrevista con el médico. Aquí cambió el tema: cuando vio mi presión sanguínea y sobre todo el nivel de hierro en sangre no perdió un segundo en preguntarme si había oído hablar de la aféresis.

Pues sí, había oído hablar, algo me sonaba, aunque nunca había donado aféresis. Sabía que consiste, a grandes rasgos, en donar no toda la sangre, que es lo habitual, sino sólo determinados componentes aislados (plaquetas, glóbulos rojos, ...) devolviendo el resto al donante una vez terminado el proceso. Y también sabía que suele durar bastante más que una donación normal.

En este punto tengo que decir que el médico me la coló un poquito doblada, porque me dijo que en lugar de los 10 minutos de una donación habitual, tardaría 20 minutos, y bueno, pensé que no había mucha diferencia. La realidad fue distinta, y estuve en el autobús casi una hora, aunque tampoco me importó, porque no llevaba prisa.

Lo que yo hice concretamente fue una eritroaféresis, que consiste en donar únicamente glóbulos rojos. En este caso, se donan más o menos el doble que en una donación normal. Lo que se consigue con esto es evitar la mezcla de glóbulos rojos de distintos donantes en pacientes con problemas especiales (leucemia, por ejemplo) que suelen desarrollar rechazo. Si la donación proviene de un mismo donante, el resultado suele ser mejor.

Lleva más tiempo porque tienen que preparar la máquina, que es distinta, ya que tiene que separar los glóbulos rojos y devolver al donante el resto de la sangre. El proceso es un poco distinto porque la aguja es algo más fina, en lugar de abrir y cerrar el puño te dan una pelota de goma para evitar que al hacer demasiada fuerza la vena se rompa, y además te colocan un manguito como los de medir la tensión, que te marca cuándo tienes que apretar - aflojar la pelota o relajar la mano. Hay como cuatro fases, que yo completé en aproximadamente 22 minutos (la media está entre 20 y 30 minutos, y yo afortunadamente soy de los que donan rápido y nunca he tenido problemas, salvo una vez que me pincharon mal, pero bueno, sólo fue una).

Durante el rato que estuve no entró demasiada gente, la verdad, sobre todo teniendo en cuenta que por el intercambiador de Moncloa pasa muchísima gente. Los que subieron fueron todos hombres (curioso), y en hora y media que llevaban cuando yo me fui creo que habían donado 10 personas.

Respeto a la gente que le tiene miedo a las agujas, que pasa mal rato, o que por cualquier otra razón no dona. Lo respeto, de verdad. Pero hay mucha gente a la que seguramente le da igual, y le llevaría sólo 15 ó 20 minutos de su tiempo donar sangre. Quién sabe si un día no van a necesitar ellos o sus seres queridos una transfusión que sólo es posible si hay gente que da un poco de su sangre y de su tiempo para que otros puedan seguir viviendo.

No es algo que haces para ti o tus seres queridos; es algo que haces para los demás vivan.

Un pequeño documental...



www.donarsangre.org