miércoles, 8 de abril de 2009

Eufemismos

Ayer se conocía la muerte de Mari Trini, una cantante española que tuvo sus años de esplendor allá por la década de los 80. No uno, sino varios medios de comunicación donde se dio la noticia decían que había fallecido tras una larga enfermedad. Eufemismo.

Hace ya tiempo que tengo comprobado que larga enfermedad es en la gran mayoría de los casos un sinónimo de cáncer. Y lo cierto es que no entiendo por qué hacen uso del eufemismo, como queriendo suavizar algo que es el pan nuestro de cada día -quien más y quien menos conoce a alguien cercano que ha muerto de cáncer- y sin embargo no tienen ningún pudor en mostrarnos en los telediarios imágenes crudas o noticias que nos dejan con mal cuerpo.

Más tarde, en otro medio, pude enterarme de que Mari Trini había muerto de cáncer de pulmón.



lunes, 16 de marzo de 2009

El asiento en el bus

¿Viajas en bus? Cuando vas a sentarte, ¿tienes un asiento preferido?, ¿prefieres pasillo o ventana?, ¿solo o acompañado?

Yo cojo cada día 4 autobuses distintos, dos interurbanos y los otros dos municipales. Los interurbanos son más tipo autocar, puesto que recorren algo más de 25 km. Los de la EMT son más para desplazamientos cortos, menos cómodos y con más plazas para ir de pie (en los primeros, en teoría, sólo en teoría, no pueden ir viajeros de pie).

Cada persona tiene sus manías a la hora de sentarse en el bus, sí. Para empezar, lo que más se ve, y me incluyo, es que salvo raras excepciones siempre buscamos asientos que no tengan acompañante. Preferimos estar solos. Nada que objetar, salvo que la mayoría de las veces alguien se acabará sentando a nuestro lado,, así que puestos a ir acompañados, mejor elegir ¿no? Además, de esa forma se dejan 2 asientos libres para el caso de que dos personas suban juntas.

Una vez que damos con el codiciado tesoro (pareja de asientos vacíos) hay varias formas de comportarse: los que nos sentamos directamente en el lado de la ventana y los que por el contrario eligen pasillo. Seré malpensado, pero en la mayoría de los casos creo que lo hacen para conseguir un efecto de barrera visual que hace que la persona que llega después busque otro asiento antes que tener que hacer levantarse a esa persona. Soy malpensado, sí, pero me baso en hechos: al cabo de un rato, cuando saben que nadie más va a subir, se colocan en el asiento de la ventanilla (algunos, no todos).

Los que eligen ventanilla y quieren ir solos, utilizan el recurso de ocupar con sus pertenencias (bolso, mochila, bolsas varias, etc.) el asiento de pasillo. Luego nunca me atrevo, pero siempre pienso que debería ocupar ese sitio y hacer que quitaran sus cosas, porque pagan un asiento, y no dos.

Otro tema curioso es el de los que a mitad de camino, cuando se baja gente y quedan dos plazas vacías se cambian de sitio. Salvo casos higiénica o espacialmente recomendables, yo soy partidario de quedarme en el sitio que he elegido. Será tontería por mi parte, pero me parece una cierta falta de respeto al que se sienta a mi lado.

Y para terminar entraríamos en invasión de espacio del acompañante, colocación de los pies sobre el asiento y otras lindezas que dejan a las claras a veces la falta de educación en algo tan elemental como viajar en bus.


viernes, 13 de febrero de 2009

Hasta el rabo, todo es toro

Me vienen a la cabeza unos cuantos dichos/refranes:

"No por mucho madrugar amanece más temprano"
"A quien madruga, Dios le ayuda"
"Los últimos serán los primeros"
"No hay prisa, no hay prisa"
;-)

Hay veces que no todo es 2+2=4. Salir pronto de casa no implica llegar antes al destino.
A escasos 150 m de la parada he visto cómo se iba el bus que otros días sí cogía a tiempo. Lo lógico sería pensar que hoy llegaría más tarde al trabajo.

Pues oh, sorpresa. He llegado antes que ningún día. El siguiente autobús ha pasado apenas medio minuto después, y no se ha comido la mayoría de paradas de su predecesor.

A lo que voy: "hasta el rabo, todo es toro".

lunes, 2 de febrero de 2009

De pandereta

Sí, así es. Como dice un compañero, éste es un país de pandereta. A veces se producen noticias que hacen que por un momento no me sienta tan feliz de haber nacido y vivir aquí, en España.

Hace unas pocas semanas, en medio de una situación bélica en oriente próximo por el enfrentamiento entre palestinos e israelíes, veía con asombro cómo varias cadenas de televisión interrumpían su emisión para ofrecer la rueda de prensa del dimisionario presidente de un club de fútbol. Trascendental noticia, sí.

La semana pasada, con los jueces decidiendo si van o no a la huelga por culpa del estado actual de la justicia en España, salta la noticia de que un juez de la Audiencia Nacional va a procesar a una serie de ex-altos cargos de la administración de Israel por unos bombardeos en la franja de Gaza que tuvieron lugar hace seis o siete años, atendiendo a una demanda presentada por no sé qué organización de defensa de los palestinos.

Me parece muy bien, justicia universal lo llaman, pero no deja de ser para echarse a llorar. Son paradojas propias de un país de pandereta, sin más.

lunes, 5 de enero de 2009

La ola


La última película que fui a ver hace ya unas semanas fue "La ola".

Se trata de una cinta alemana basada en una historia real que sucedió hace algunas décadas en un instituto de Estados Unidos, donde un profesor realizó un experimento con sus alumnos a propósito de la autocracia. Tuvo que cortar en seco al ver que dicho experimento se le escapaba de las manos.

La película se ambienta en un colegio en la Alemania de nuestros días, lo cual creo que le aporta más fuerza aún. Dentro de la denominada semana de proyectos, los alumnos se apuntan a un determinado grupo que trabajará sobre una forma de gobierno concreto, en este caso, de la autocracia.

El profesor, que inicialmente quería llevar el grupo que se ocupaba del anarquismo, va descubriendo poco a poco que puede obtener respuestas positivas de sus alumnos, sobre todo en el caso de aquellos que tienen alguna dificultad en las clases habituales. A través de este taller intenta ayudar a esos alumnos, y para ello decide crear una especie de régimen autocrático dentro de la clase, que poco a poco irá teniendo una acogida bastante mayor de la esperada, provocando que los alumnos se sientan completamente identificados con ese régimen denominado "La ola".

Me gustó cómo se reflejan diversos tipos de jóvenes según su personalidad, condición social, etc, y la manera en que cada uno acoge la pertenencia a ese grupo. También, afortunadamente, hay voces discordantes. Es interesante cómo el profesor en un momento de la película pierde el rumbo de algo que debería tener controlado.

No sé, no soy capaz de explicar todos los matices que se pueden encontrar en esta película, pero creo que hago bien en recomendarte que cuando puedas la veas. Vale la pena y da qué pensar.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Periodismo de bazar


El título de esta mirada no estoy del todo seguro de si era así o con los sustantivos en el orden contrario, pero es una expresión que un día escuché al periodista Antonio Casado en una tertulia radiofónica, y me pareció de lo más adecuado.

Se refiere a ese fenómeno que diría que ha invadido la prensa, por el cual es posible hacerse con cualquier tipo de objeto simplemente comprando una serie de días el periódico en cuestión y según el objeto del que se trate a veces es necesario una aportación económica extra.

No es raro ver día sí día también anuncios del tipo “consiga esta increíble cámara digital con tal y cual prestaciones por el increíble precio de x euros junto con el periódico...” ¿verdad?

Hace unos años recuerdo que en sus comienzos, el diario La Razón presumía en uno de sus anuncios que no iba a cargar al lector con coleccionables y cosas por el estilo, algo que por aquella época se daba bastante en sus competidores. Me pareció muy bien, el problema es que el tiempo se encargó de dejar en el olvido ese supuesto compromiso.

Desconozco el negocio editorial, pero el periodismo de bazar me pone de los nervios, y más allá de un reclamo o un sistema de fidelización, como lo denominaba un amigo, a veces me da la impresión de que deja en un segundo plano lo que en un periódico debería ser lo primero: la información y su forma de transmitirla, con su línea editorial e ideología.

Dicho esto, reconozco que más de una ocasión he caído en la tentación de adquirir tal o cual diario o revista tan solo por el regalo que se incluía. De hecho, la enciclopedia que hay en mi casa se la encargamos a mi suegro aprovechando que compraba El País cada domingo. No me enorgullece, y hace mucho tiempo que intento huir de algo que en cierto modo me parece competencia desleal, aunque supongo que es otra consecuencia más de la globalización.

No sé si algún día los diarios de información volverán a ser sólo eso, que no es poco tal y como está el patio.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Universitario de nuevo

Cuando hace unos días durante el bautizo de Andrea brindaba con familiares y amigos por el hecho de que en dos días empezaba en la universidad, algún graciosillo me decía "un poco mayorcito para empezar en la universidad, ¿no?"

Lo cierto es que empiezo en la universidad, sí, pero no como estudiante sino como currito o PAS (Personal de Administración y Servicios) que es como nos llaman por aquí.

Vengo en transporte público, lo que me deja mucho tiempo para mirar alrededor y ver un montón de chicos y chicas de diecimuchos o veintipocos que van y vienen. A veces les envidio, porque soy consciente de que no aproveché de verdad mis años de universitario; tenía la cabeza en otras cosas.

Ahora lo veo desde la barrera, pero también integrado laboralmente en todo este mundo universitario. Estoy en el Gabinete de Informática de una escuela superior de ingeniería. La acogida de mis compañeros, el ambiente general, lo que estoy aprendiendo, no tiene nada que ver con lo que he vivido los últimos años, y tengo que decir que me resulta alentador. Este ambiente universitario es distinto, más estimulante, más lleno de color, y me alegro de haber cambiado, porque nunca he estado más seguro de haber acertado con una decisión, aunque la palabra interino planee en el ambiente; pero todo es cuestión de borrarla con el tiempo...