martes, 8 de mayo de 2007

Decisiones. Caminos. (Mi yo duplicado)

(Octubre 2006)

[..]

Hace unos días le estuve buscando. O al menos esa fue mi intención; pero sólo en un principio, porque tras unas pocas preguntas caí en la cuenta de que lo de ir de detective por la vida no es lo mío.


- ¿Nombre y edad?
- Ésas son fáciles de responder; mismo nombre y edad que yo.
- ¿Profesión? ¿Estado civil? ¿Lugar de residencia? ¿...
- Uf, para, para, que me esto ya me supera; callejón sin salida. Me rindo, no tengo ni idea.

[..]


No descubro nada nuevo si digo que nos pasamos la vida tomando decisiones, sea consciente o inconscientemente. Y cada una de ellas determina en mayor o menor medida quiénes somos así como las circunstancias que nos acompañan.

Las hay rápidas, de unas décimas, que por falta de tiempo ni siquiera pensamos, o que forman parte de la costumbre y por eso no necesitamos procesarlas ni un momento. Otras, sin embargo, nos obsesionan durante horas, días e incluso meses o años. Pero todas tienen ese punto determinante que las hace únicas.

A veces sucede que aquellas que nos parecen más insignificantes acaban adquiriendo un carácter decisivo y, en cambio, otras a las que inicialmente dábamos mucha importancia luego se quedan en nada.

Si lo pienso detenidamente es probable que encuentre muchas más, pero en este momento tengo identificado con certeza una de esas elecciones que cambiaron mi vida y que hicieron de ella lo que ahora es y no lo que pudo haber sido.

[..]

Y de repente, cuando ya casi me había olvidado, me lo encontré, frente a mí, como si estuviera ante un espejo. Pero su rostro, a diferencia del mío, no mostraba sorpresa, sino más bien una aplastante seguridad que se advertía tras su media sonrisa.

- Sí, sé quién eres.
- Pero...
- Tú eres el que decidió quedarse.

[..]

lunes, 7 de mayo de 2007

El efecto mariposa


Hace un par de días, en casa de mis suegros, vi la película "El efecto mariposa". Y me gustó. Estoy de acuerdo en que no es una obra maestra ni nada por el estilo, pero es de esas películas que, después de verlas, te dejan buen sabor de boca y la sensación de haber pasado un buen rato.

El título basta para hacerse idea del argumento: las consecuencias que se derivan al cambiar el curso de hechos pasados, no sólo en la vida del protagonista sino también en la de las personas que le rodean. ("El simple aleteo de una mariposa tiene consecuencias en alguna otra parte")

A lo largo de la película el protagonista va tomando conciencia del poder que tiene para cambiar el curso de su historia, pero a la vez descubre el precio y las consecuencias de sus decisiones. Cuanto más intenta arreglar las cosas, peor van las cosas.

Sin destripar finales ni nada por el estilo, como decía al principio, me dejó buen sabor de boca la forma en la que se resuelve la historia. Para averiguarlo, tendrás que verla. Y después podrás preguntarte qué habrías hecho en su lugar. Yo, personalmente, no lo sé.

Una cosa más: no confundir esta película, realizada en Estados Unidos, y estrenada hace ya tres años, con otra del mismo nombre, hecha en España hace unos cuantos más. Nada que ver.

domingo, 1 de abril de 2007

Pequeño

Hace tiempo escuché que siempre hay un momento en nuestra vida en el que tomamos conciencia de nuestra pequeñez. ¿Te ha sucedido?


Yo no recuerdo cuándo fue la primera vez que tuve esa sensación, pero es algo que me ocurre constantemente. Me detengo por un instante, y una especie de vértigo momentáneo me paraliza. Me siento una partícula minúscula dentro de un colosal engranaje.

No necesito mirar al universo, ni al planeta Tierra, ni a mi continente, país, región... basta con mirar a mi alrededor pensando en todo lo que me muestran mis ojos, y de dónde viene, para sentir que no soy más que eso: un ser pequeño, que aparentemente pinta bastante poco.

Pero ya se sabe: el desierto está hecho de granos de arena; el océano lo está de gotas; tú, yo, ... todos pequeños. Sin ti, sin mí, sin el resto, seguro que no sería igual.



Ilustración: http://www.exploraquinta.ucv.cl/imag/full03/s9/g6/b2_2.htm

Rostros conocidos

Hasta hace no mucho, los rostros que aparecían ante mí eran rostros conocidos. Personas que veía casi a diario; familia, amigos, compañeros...


Digo que eran rostros conocidos porque más allá del aspecto puramente fisiológico, detrás de esas caras había historias que no me eran ajenas, y que en cierto modo consideraba también parte de la mía.

De un tiempo a esta parte, muchas de esas caras se han difuminado hasta casi borrarse. Sucede que no sólo he dejado de verlas, sino que además sus vidas son caminos que ya no me cruzo.

Ahora los rostros conocidos son vecinos, gente del pueblo, del edificio donde trabajo.. pero son sólo eso, rostros.

martes, 20 de marzo de 2007

Y la luna se ríe

Esta noche volviendo a casa la he visto: en su papel protagonista, como siempre. Apenas le basta mostrar una pequeña porción de sí misma para captar mi atención (y seguro que no he sido el único). Pero hoy no me lo puede negar: la he visto, se estaba riendo. Y lo hacía, como diríamos el común de los mortales, de oreja a oreja.


Me parece a mí que se reía de nosotros. Desde ahí arriba nos ha visto tiritar, con la sopresa en la cara, porque este año el invierno ha decidido despedirse haciendo acto de presencia. Y ella no ha podido evitar que se le escapara esa sonrisa pícara...

Ilustración: www.mundopoesia.com

sábado, 10 de marzo de 2007

Bienvenido

4 kg. 53 cm. Ocho de la tarde del ocho de marzo. Ha llegado Nacho, el primer hijo de Elena y Santi, dos grandes amigos.

Esta tarde les he visitado en el hospital. No son los primeros amigos que tienen un niño, pero la situación es especial porque, como ya he dicho, se trata de dos grandes amigos. Y si encima se une que Nacho era un niño muy pero que muy deseado por todos, poco más queda que decir.

Me gustaría describir la maravillosa imagen que he presenciado al entrar en la habitación, aunque como siempre, temo no ser capaz de encontrar las palabras adecuadas. Pero no queda otro remedio; en este caso creo que por respeto a ellos no habrá más imagen que mi descripción.

Elena estaba sentada; imagino que harta de pasar muchas horas en la cama. En el otro sillón estaba Santi, bien acomodado, y con un bichillo dormido sobre su pecho. Todo lo grande el padre, todo lo pequeño el hijo. Una de esas imágenes que las ves y al instante te transmiten paz, ternura, y un deseo de estar en el lugar de ¿ambos? Algo difícil en mi caso: demasiado grande para ser durmiente, y demasiado poca cosa para ser lecho.

Pero antes de todo esto, antes de entrar, me he encontrado en la puerta de la habitación un montón de flores y un cartel enorme que decía "Bienvenido". Una vez dentro, había otros dos carteles parecidos, con la misma palabra. Tan sencillo y tan certero.

Te agradezco tu llegada y, como un cartel más, te digo: "Bienvenido".

domingo, 4 de marzo de 2007

Estaciones de paso

Este año el invierno no ha pasado por aquí. Me parece que con tanto cambio climático ha pensado que mejor se quedaba en casita, no se fuera a derretir.


Se ha limitado a dejar que el otoño se fuera diluyendo poco a poco hasta que la primavera le tomara el testigo o, como si se tratara de la cola del mercado o la sala de espera del hospital, le diera la vez.

Hoy he salido a dar una vuelta corriendo por los caminos que rodean mi pueblo, y la primavera lo llenaba todo: los campos que recuperan el verde intenso, el río que lleva tanta agua que resulta imposible vadearlo, el sol que ha hecho aparecer las primeras camisetas de tirantes, y un montón de sonidos que parecían olvidados desde hacía semanas.

Es otro de esos momentos perfectos para encauzar un cambio de rumbo, lo mismo que sucede en septiembre y en año nuevo. Habrá que probar.

Mientras tanto, levanto la mirada y ya no veo al invierno; está lejos, lejos, lejos...

Ilustración: Yoshiro Tachibana